Maridalia, ex 4.40, convenció al público habanero

La Habana (Rafael Lam)

Maridalia Hernández, la diva dominicana se presentó en el II Encuentro de Voces Populares de La Habana el pasado sábado nueve de noviembre, después de esperar 35 años para arribar a Cuba. La cantante se presentó con una banda de 12 músicos, con sus boleros, bachatas, sones y merengues. En su repertorio trajo en sus alforjas muchos autores cubanos como David Torres, Evelin García Márquez (con arreglos de Gonzalito Rubalcaba), Amaury Gutiérrez, Adalberto Álvarez y el clásico Eliseo Grenet.

La versión de la canción de cuna de Grenet: “Drume negrita”, en una orquestación espectacular, especialmente en la parte final en la que se aplica una sonoridad en la línea de “habanera”, llevada al pop-afro, una versión digna de retomarse por las cantantes salseras de Cuba. Todo esto indica que en el exterior nos escuchan y aman nuestra música más de lo que imaginamos. “En Dominicana –me reveló Maridalia en el camerino- la música cubana siempre se ha escuchado por todas las vías. Ahora usamos todos los medios modernos, pero Cuba siempre”.

La ex cantante de La 440 de Juan Luis Guerra estuvo a punto de visitarnos hace 35 años, en el XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1978, “pero me quedé con el moño hecho –dice con mucha gracia la cantante-, mis padres no me dejaron venir, cuando aquello yo tenía solamente 19 años, vivía en Santiago de los Caballeros, donde nací, estudiaba canto lírico y me preparaba para profesora de música, pero ahora a mis 54 años cumplí mi sueño de cantar y gustar en Cuba”.
Maridalia realizó su concierto en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de La Habana, con mucho desenfado, con esa gracia natural muy típica de la gente dominicana, muy parecida a los vecinos de la zona oriental de Cuba.

Posee una voz bien educada, con un timbre muy peculiar, sabe hacer la canción, con esas dotes puede cantar en el papel de “María Magdalena”, en la ópera rock “Jesus Cristo Súper Stars (1982). Pone sabor a sus interpretaciones amerengadas y abachatadas. Canta acompañada por su percusión menor típica: tambora, guayo metálico y maraquitas. Ella se hizo conocer en Cuba, desde 1983, cuando fue fundadora y solista principal del popular grupo La 440, junto a Juan Luis Guerra, Mariela Mercado y Roger Zayas-Bazán. De todos los éxitos logrados tuvimos noticias en Cuba.

En 1986 supimos de su primer lugar del Festival de Viña del Mar en Chile, con la canción “Para Quererte” de la autoría de Manuel Tejada y José Antonio Rodríguez. Posteriormente realizó el espectáculo «Para Quererte… Maridalia» en Santo Domingo. Ese mismo año recibió los premios El Dorado, Casandra y El Soberano, distinguiendo su talento como vocalista femenina, productora e intérprete del año 1986.

Conocimos de otro galardón en 1987, como joven sobresaliente, a los 28 años, con el “Supremo de Plata” por los premios Jaycees 72, Inc. A la salida de La 440, la vimos hacer una presentación especial con Alberto Cortés, con su coterráneo, el pianista Michel Camilo en el Festival de Jazz de Madrid y en 1989 fue la ganadora del tercer lugar en el Festival OTI con la canción “Te Ofrezco” de Juan Luis Guerra.

A Cuba llegó su disco “Tres amigos en las bunas de Dios” (1992), y el del gran baladista Dominicano el gran Dhario, es invitada especial en el disco del cubano pianista Gonzalito Rubalcaba. Ya en 1994 era una soberana cantante cuando obtiene el premio como cantante femenina más destacada en la XXVII Entrega Anual de los Premios ACE de la ciudad de New York. Cuatro años después nos alegró su trabajo en el Estudió Teatro Musical en el “Collaborative Arts Project (CAP 21)” de la universidad de NYU en la ciudad de New York.

Con todos estos éxitos tuvimos el privilegio de contar, al fin, con la visita de Maridalia Hernández, una representante fiel de su país vecino. En el concierto, hizo una presentación inesperada su colega Sonia Silvestre, vieja amiga de Cuba. En el final del espectáculo llovió café en el escenario y viajamos hasta Santiago de los caballeros en coche, en una verdadera apoteosis sonera y merenguera.

“Ha sido un placer, una emoción muy grande y muy fuerte estar en un país donde hay tanta música y tan buenos compositores que interpreto en muchas de mis por esas presentaciones. Después de esta descarga apambichada, en la que se me subió la bilirrubina, espero que las visitas sean con más posibilidades y más tiempo para estar con mis amigos cubanos. Eso lo vamos a dejar al destino, el mismo destino que me trajo a Cuba”.

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