Luis Enrique: “El Príncipe” reclama su trono

En los triunfales tiempos de Sony/CBS, cuando la “salsa” comenzó a reinar en el mundo, la compañía coronó y nombró “Príncipe de la Salsa” a su máximo vendedor: Luís Enrique. Nicaragüense de nacimiento y de la prestigiosa familia de los Mejía, Luís se instaló en Miami, aunque después “emigró” durante seis años a caballo con Puerto Rico, siguió con sus hits, debutó en las telenovelas, e inició un nuevo rumbo en su carrera. Ahora regresa reclamando su trono, con su producción “Ciclos” y su retorno al género tropical. Quedamos que el “ciclo” anterior fue… “Dentro y fuera” que de alguna forma cerró todo un ciclo digamos de nueve años, de estar haciendo algunos proyectos de fusión… en su mayoría de fusión.

“Dentro y fuera” fue más bien un disco basado en su mayoría en el cantautor, una propuesta más global y creo que con eso cerramos ese pequeño ciclo de nueve años. Y dentro de todo eso una pequeña ínter flexión en cuanto a qué era lo próximo que iba a hacer y si en realidad había encontrado de nuevo mi camino en como retomar mi carrera, en la música de salsa, y tenía que haber un sin número de detalles, de piezas en el rompecabezas para que de todo eso se pudiera dar. Entre ellas obviamente Sergio, ¿no? que llegó digamos a iniciar ese ciclo conmigo.

-¿Tú habías trabajado antes con Sergio George?

Sí, pero nunca habíamos trabajado de esta manera, nunca habíamos trabajado un disco completo. Habíamos trabajado canciones, habíamos escrito canciones. Y siempre tuve la certeza, Javier, de que una vez confluyéramos, que nos compenetráramos de verdad como tenía que darse en un proyecto completo iba a salir lo que salió. No me equivoqué, siempre estuve seguro de eso.

-Lo que hay es que tú empiezas ahora con estos “ciclos”, y en realidad vuelves a tu género, pero sigues con lo “tradicional” entre comillas, porque has vuelto con autores establecidos. Con algunos ya habías trabajado, con otros abres la brecha… Has vuelto con el disco, o sea CD-DVD, que es lo que se lleva ahora. Pero muchos han renunciado ya y han hecho su sello para sacar el single que se vende por Internet, etcétera. ¿De qué forma te ha hecho cambiar a ti el nuevo concepto de ventas, de grabaciones y de qué manera lo has adaptado a tu…?

En cuanto a ventas, obviamente ocupándonos del mundo digital, un mundo que da la oportunidad, las herramientas, el vehículo para lo que tú tienes. Sin embargo, creo también que dentro de todo eso, existe la posibilidad, y se ha demostrado con las ventas de este disco en una semana y media, de que sí es posible vender discos. Lo que pasa es que hay que darle algo a la gente, que la gente se sienta motivada a salir y comprar un disco físicamente; no sólo bajarlo por Internet. Yo tengo, por ejemplo, fanaticada que dice “he bajado tu disco por Internet, pero quiero ir a buscar el CD”. O sea, quiero ver de qué se trata todo este rollo de ciclos y qué es lo que hay envuelto en las canciones, los créditos, todo eso. Yo creo, finalmente, que ésa es la verdadera fanaticada. Yo compro discos cuando me gustan. Salgo y compro el disco del artista, físicamente. Y no sé si siguiendo la tradición, Javier, porque entre todos está la evolución de la música, aún estos compositores, que aunque siguen siendo los mismos, en muchos casos han evolucionado también. O sea, de alguna forma también esa tradición ha cambiado un poco. Jorge Luís Piloto estoy seguro que él mismo ha cambiado también su forma de componer; y por eso sigue teniendo todo el éxito; Jorge Villamizar es un autor joven, con una visión de la música más global. Tengo una canción de Carlos Varela, que es el autor más importante en Cuba, Fernando Osorio… O sea que a nivel de repertorio, creo que es el mejor repertorio que he tenido en mi carrera, sin duda alguna. ¿Por qué? Porque tú transitas por el disco y te vas dando cuenta que de repente se acabó el disco y ni cuenta te diste. Eso quiere decir que hay una fluidez dentro de cada canción, de canción a canción primero, y dentro del repertorio, no sólo hablando de letras, hay cosas que te permiten sentir que estás ante algo fresco, no digamos novedoso. No estamos intentando inventar nada, estamos simple y llanamente tratando de replantearnos historias y ver como las hacemos sentir frescas, nuevas hasta cierto punto, dentro de un contexto comercial.

-¿Cuál es el proceso por el que llegas a esa selección de temas, a esa elección de autores?

En el caso de Piloto, él me envió un paquete de canciones, como siempre hermosas, pero la que se destacaba singularmente es “Yo no sé mañana”, desde que la escuché dije “esta es para mí”. “Esta la puedo hacer salsa y la puedo hacer mía”. Yo creo que lo que me pasó con esa canción es algo que me tiene que pasar con todas las canciones. No me distraje ni con la letra, ni con la música. Fue todo, me agarró el todo de la canción, el “mood”, que era netamente pop, la forma en que está escrita, el estribillo, muy fuerte, y desde luego la letra maravillosa.

-Hay otras dos canciones que me impresionaron, una es “Autobiografía”, ¿la vas a incluir en los shows?

Por supuesto, esa va a ser imprescindible. Algo muy importante, imagínate que la fanaticada está escribiendo a mi página. Y esa canción tiene específicamente el peso de una historia real, una historia de todos los días, una historia de toda la gente. Mi historia personal, pero es la historia de los demás también. Tú sabes que yo nunca había querido hablar de ese momento de mi vida, que aunque me marcó profundamente pensé que no era necesario y a veces eso suena un poco panfletero y hasta medio utópico en ese momento. Nadie puede pensar que fui indocumentado por diez años, ¡imposible! Pero de que fue real, fue real. Y que firmé con Sony/CBS siendo indocumentado fue real, que me jugué esa carta y gracias a Dios salió bien. ¡y aquí estamos! Pero más allá de los amarillismos, lo más importante del trasfondo de todo eso es decirle a toda esa gente que viene a este país buscando un futuro, un mejor porvenir, que sí se puede.

-La otra canción es “Sombras”, que la han grabado voces maravillosas, sin embargo barriste con ella.

Fue hermoso grabar esa canción, Javier, por varias razones, porque me lleva a un momento específico de mi niñez; desde luego porque la escuché con mi abuelo Carlos, que era un fiel enamorado de los tangos y de la música de Gardel, de los tríos, de toda la música de ese momento. Y a través de él recibí esa herencia. Además, mi abuelo Carlos también era un fiel seguidor de los boleros. Todas estas pequeñas cosas de mi niñez me ayudaron a enamorarme de ese tema. Jamás pensé que lo iba a cantar, mucho menos grabarlo… Todavía en cantarlo un par de veces con mi guitarra en una bohemia, ¡pero grabarlo!, ¡dejarlo plasmado en un CD! Además, qué responsabilidad, imagínate tú que las versiones que yo recuerdo era una del maestro Javier Solis, y del maestro Héctor Lavoe que además el arreglo musical es como estar en una… ¿cómo te explico? Como en un soundtrack de película, porque es maravillosamente bello, espectacular… Y cuando Sergio me plantea que porqué no grabamos un cover, dije “este es el que es, déjame decírselo a Sergio, a ver qué piensa”. El inmediatamente se sentó al piano y comenzamos a jugar con la canción. Y me dijo “no, no, hay que grabar esto, esto suena maravillosamente bien”. Aunque en mi subconsciente yo todavía me decía “pero si hay tanta gente maravillosa que ha grabado esta canción y ahora yo voy a ser el atrevido que va a hacer una versión de ella”. Pero me sentí muy cómodo, la canté como yo canto, sin tratar de ser más ni menos.

-¿En qué ha cambiado tu vida?

Como padre, trescientos sesenta grados. En este momento lo más importante es mi carrera y mi hijo, de todo lo que yo pueda darle como papá, en calidad de tiempo. Y mi vida cambió a partir de su nacimiento, profundamente. Y todos los días es como ir a la escuela con él, tengo que aprender de él, él es mi maestro.

(*) Entrevista exclusiva por Javier Duran (Miami)

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